¿Por qué deberíamos comer frutos secos? | Sanvesi
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¿Por qué deberíamos comer frutos secos?

Desde siempre, comer frutos secos siempre ha tenido mala fama por la cantidad de grasas que contienen, pero numerosos estudios científicos han podido demostrar que, en la realidad, son muy beneficiosos para nuestra dieta.

Las conocidas grasas que contienen los frutos secos, que representan entre el 50% y el 60% de su composición son saludables (monosaturadas y polisaturadas) o insaturadas (como el omega 3), lo cual ayudan a equilibrar el nivel de colesterol en sangre y, consecuentemente, reducen el riesgo de padecer ataques al corazón.

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Sin ir más lejos, un estudio realizado por la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine (NEJM) afirmó que comer frutos secos nos hace vivir más. Para los más preocupados sobre la obesidad, también encontraron una relación positiva entre comer frutos secos y ser más delgado, un dato que contradice el mito de que los frutos secos engordan.

Lo más significante de este estudio fue el descubrimiento sobre el impacto de comer frutos secos, fue la reducción de un 30% de muertes por enfermedades cardiovasculares y un 11% por cáncer.

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Hablamos de frutos secos como las almendras, nueces, anacardos, piñones, avellanas, etc. Todos ellos contienen bastantes calorías porque escasean en agua y son ricos en proteínas, antioxidantes y ácidos grasos insaturados, como las vitaminas E y del grupo B y el omega 3 y 6.

Comer frutos secos regularmente en una buena dieta mediterránea son la combinación más alabada para una dieta sana y baja en grasa para prevenir patologías cardiovasculares.

Los expertos recomiendan consumirlos entre tres y siete veces a la semana. Preferentemente, son más nutritivos crudos, sin sal o azúcar añadido y sin estar fritos.

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